Las grandes empresas de productos y servicios de nueva generación acudían en masa a presentar sus novedades por todo lo alto. Era época de vacas gordas, pero lamentablemente hoy apenas queda algo de tal pujanza económica. Como consecuencia, la feria ya no parece aquella de antaño y lo cierto es que lo único que recuerda a aquel SIMO es el nombre.
No sé por qué, esta semana había creado una expectativa diferente acerca de la feria. Había visto varios "tuits" de personas que iban a SIMO y después de haber faltado a la presencia varios años, pensaba que era el momento de retomar esa antigua costumbre y dejarme caer por el IFEMA.
Lamentablemente tengo que decir que hubiese sido más bonito quedarme en casa. Al menos no habría roto el romanticismo que rodea aquellos recuerdos que uno tenía de tal evento. La cancelación de 2008, tan lamentada en aquel momento de inicio de los terremotos financieros, hoy me suena a bálsamo para los que aun creemos que estas exposiciones merecen la pena.
En todo este periplo de decepciones nos queda el año 2009, dicen que su última edición destacada, debido a la presentación del entonces nuevo Windows 7. Un gran hito que, visto lo visto, no ha servido para relanzar el evento.
A la directora del evento le sirve de escusa que muchas empresas prefieren estar en charlas y no físicamente en un stand, explicación que a pocos convencerá, ya que si las charlas son algo necesario, didáctico y enriquecedor, los stand son el complemento tangible de los productos, e incluso de algunos servicios.
Creo que desde las empresas se puede hacer un esfuerzo, para presentar sus últimos productos y servicios, cubriendo la falta de dinero con imaginación. Sería algo que a buen seguro aplaudiría el tristemente fallecido Steve Jobs, una mente que con ideas fue labrando un imperio, y casi una religión tecnológicamente hablando. Sin embargo, es difícil encontrar en el SIMO la creatividad necesaria para motivar la inversión en presencia de las empresas o convocar a los profesionales.
Pero bueno entiendo, yo el primero, que no es fácil tener ideas como las del fundador de Apple. Sin embargo, tampoco hace falta ser un genio para acercar al público tus productos, si es que tienes algo que mostrar. Quizás hoy, ante la avalancha de información que nos inunda día tras día, se hace menos necesario luchar por hacer llegar un producto al cliente, mostrar cómo funciona, que aporta, que mejora, etc, etc…
Mención especial para HP y Dell y sus grandes stands con novedades, que siguen apostando por SIMO. Quizás sea la conclusión a la que hemos llegado todos, aunque a mi juicio resulta todavía más interesante el rincón de la zona vivero, para start-ups, donde hemos encontrado entre otros a Air Ticket, una innovadora aplicación para realizar todo el proceso de compra de billetes de avión desde un smartphone.
Como parte positiva cabe destacar la sanidad a distancia, que tiene un especial apartado en esta edición, así como algunos interesantes debates como las redes del futuro, los contenidos o la creación de empresas, algo descafeinados por otra parte.
Seguro que volverán tiempos mejores, en los que SIMO sea otra vez marca de tendencia tecnológica, envidia de otras ferias, y evento largamente esperado de un año para el siguiente. Aunque, por lo que hemos podido comprobar, los organizadores van a tener que poner el cerebro a funcionar para encontrar una fórmula que se adapte mejor a los tiempos que corren.
Que así sea…
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