Vemos las posibilidades que nos presenta Windows Azure y la programación en la nube y la preparación de su entorno.
El pasado 4 de enero, Microsoft oficializó el lanzamiento de Windows Azure, su apuesta en el terreno
de la computación en la nube (Cloud Computing), ampliando así la oferta existente en el mercado, por
parte principalmente de Amazon y Google.
A lo largo de este manual intentamos desgranar la propuesta de la compañía
de Redmond, apuntando los conceptos más importantes desde un punto de vista práctico y con
ojos de desarrollador.
Azure, ampliando posibilidades
asta ahora, cuando desarrollábamos
aplicaciones a desplegar en servidores Windows
teníamos dos opciones: usar infraestructura propia
(tanto equipos como canales de comunicación)
o contratarlos mediante un servicio de hosting. Azure
nos abre una tercera vía, ampliándonos las posibilidades
a la hora de distribuir nuestros desarrollos
y situándonos en un escenario donde:
- Podemos dimensionar el hardware que aloja
nuestros desarrollos sin intermediarios administrativos,
siendo posible, por ejemplo, configurar
la potencia de los servidores o el número
de los mismos en cualquier momento; se
nos permite, incluso, optar a programar la
cantidad de recursos por fecha y hora según
las previsiones de tráfico a las que queramos
dar respuesta.
- Pagamos solo por lo que consumimos, con
aplicación de tarifas competitivas.
- Disponemos de la fiabilidad y potencia de los
Data Centers de Microsoft, a la vez que podemos
decidir entre los diferentes centros para,
por ejemplo, optimizar las comunicaciones
dependiendo de la ubicación geográfica de los
usuarios de nuestros servicios, o por cuestiones
legales asociadas a dicha zona.
- La gestión del balanceo de carga entre servidores
nos es totalmente transparente.
- Nos olvidamos del mantenimiento de los equipos,
la redundancia de datos o la actualización
del software de los servidores.
- Los costes de licencia se reducen considerablemente
y se simplifican los modelos de licenciamiento.
En resumen, disponemos de la potencia necesaria,
sea cual sea el escenario, tanto de proceso
como a nivel de ancho de banda, a la vez que gestionamos
todo ello con nuestras propias manos. Si
eso no fuera suficiente, la plataforma implementa
una serie de servicios (muchos de los cuales iremos
descubriendo en éstas páginas) de los que nuestros
desarrollos podrán aprovecharse. Azure, por tanto,
no es solo una plataforma donde ejecutar nuestro
código, sino que también nos provee a los desarrolladores
de un elenco de herramientas en formato
SaaS (Software As A Service) y DaaS (Data As A Service)
a explotar desde nuestras soluciones.
Una vez ubicados en las posibilidades de la plataforma,
veamos cómo podemos realizar nuestra
primera toma de contacto con el nuevo Windows
en la nube.
Preparando el entorno
Al contrario de lo que muchos piensan y aunque
parezca paradójico, podemos empezar a jugar con
Azure sin estar tan siquiera conectados a Internet.
Para ello tan solo necesitaremos a nuestro querido Visual
Studio, en sus versiones 2008 con SP1 ó 2010, sobre el que
instalaremos un conjunto de herramientas de Windows
Azure que, aparte de la integración con el entorno de desarrollo,
incluye también su SDK. La forma más sencilla de
instalar dichas herramientas es mediante el Web Platform
Installer; dentro del apartado "Herramientas del
desarrollador", pulsamos en la acción "Personalizar" de la
opción "Visual Studio Tools", para por último seleccionar
"Windows Azure Tools para Microsoft Visual Studio" y
pulsar el botón "Instalar".
Nota: Es importante destacar que deberemos
contar con IIS 7.0 y SQL Server instalados en nuestro
equipo local.
En el siguiente artículo veremos cómo realizar nuestro primer programa "Hola nube" con Windows Azure.