Nuestros diseños deben adaptarse a la capacidad de las conexiones de los usuarios, evitando que los contenidos sean tan "pesados" (de gran tamaño en bytes) que colapsen sus conexiones y su descarga suponga largas esperas.
Según el informe sobre el futuro de la banda ancha en España, se prevé que el usuario medio disponga de conexiones de entre 3 y 20 Mbps en un plazo no superior a dos años.
Por tanto, si adaptamos nuestro diseño a estas cifras de velocidad de conexión, conseguiremos un buen nivel de eficiencia en la experiencia de los usuarios en la web.
Como ejemplo de web cuya carga consume algunos segundos más de lo habitual podemos mencionar http://www.calicoelectronico.com/.

Es evidente que los contenidos de estas dos webs de ejemplo son muy diferentes, pero el evitar las esperas de los usuarios con velocidad de conexión media representa un importante atributo de usabilidad.