En este artículo de opinión voy a daros mis primeras impresiones, pero antes avisando que principalmente estoy dando informaciones subjetivas, relatadas bajo mi punto de vista personal. Estoy seguro que no todas las personas compartirán conmigo esta experiencia, pero de momento afirmo que estoy decepcionado con el iPad.
Si el artículo lo hubiera escrito después de la primera hora de uso habría sido mucho más duro al presentaros mi opinión. Después de dos semanas practicando con el cacharrito, mi impresión va mejorando un poco, pero todavía no consigo verlo como una herramienta que verdaderamente pueda cubrir una necesidad real. O por lo menos, una necesidad específica donde sea mejor que cualquier otro dispositivo que ya tenga.
La mayor decepción que he tenido es más bien debida a mi predisposición con el dispositivo. Ingenuo de mi, tenía la idea de que podría sustituir en cierta medida al netbook que te llevas de viaje, ideal por ser pequeñito y perfecto por permitir hacer las mismas cosas que el ordenador de sobremesa. Claro que el iPad es más bonito, más ligero y con más autonomía que mi netbook, pero a nivel de interfaz, posibilidades y usabilidad, el netbook es infinitamente superior.
A medida que voy aceptando al iPad tal como es, lo más cercano a un smartphone, consigo verlo con otros ojos. Pero claro, cualquier iPhone puede hacer casi lo mismo que el iPad, por eso tampoco veo qué más puede añadir a mis necesidades diarias. Además, ni siquiera el iPad pretende o puede sustituir a los terminales de telefonía móvil, ya que no permite hablar, a no ser con algún servicio como skype.
Había trasteado con algún iPad de amigos, pero solamente ahora que tengo el mío y pretendo hacer cosas con él, me doy cuenta de lo difícil o imposible que es hacer las cosas más bobas. ¿Por ejemplo? pues adjuntar un archivo a un email o guardar un PDF estás viendo en el navegador, para leerlo más tarde.
Pero, independientemente de mi falta de práctica con los productos de Apple, no creo que a nadie le pueda agradar al 100% la filosofía que imprimen en ellos. Personalmente, a mi no me faltó más de una hora para darme cuenta que el iPad no era para mi. Enumeraré 3 puntos que me tocaron la fibra sensible durante la primera hora de uso de este dispositivo.
1) Me hacen instalar el iTunes para poder iniciar mi iPad por primera vez. Vaya! yo no quiero el iTunes, siempre me ha parecido un programa poco deseable, y no se adapta a mis intereses por varios motivos. Pero los señores de Apple me obligan a instalar el iTunes para poder iniciar el iPad por primera vez. Si! así es! no es que me obliguen a usar el iTunes en el iPad, que aun lo entendería, sino que me hacen instalarlo en mi PC!
2) Me hacen suministrarles una tarjeta de crédito!!!! Después de dejarme varios cientos de euros en el cacharro, todavía me piden mi tarjeta de crédito. Como diríamos entre amigos, ¡nos han jodido bien! Entiendo que las aplicaciones del iPad sean muchas de pago, pero no que ellos tengan que secuestrar mi tarjeta de crédito. Si quiero pagar por alguna aplicación o música en iTunes, prefiero dar los datos de pago en ese instante y que Apple no los tenga almacenados en su sistema bajo ningún concepto.
3) La interfaz de usuario del iPad y su teclado virtual no me permiten una relación fluida con la máquina. Esto hace que tardé mucho tiempo para hacer cosas que en un ordenador haría en instantes y he de reconocer que no tengo mucha paciencia cuando ocurren cosas como esta. Si estuviera de viaje con un smartphone lo asumiría, pero yo estaba pensando en que fuera un poco más sencillo de usar. Hay asuntos como el corrector ortográfico que todavía hacen más complicado mi trabajo, al transformar palabras según escribo sin siquiera darme cuenta. Al escribir claves que incluyen letras números, símbolos mayúsculas y minúsculas a veces me equivoco varias veces antes de conseguir acertar a escribirlo bien y echo de menos cosas como los cursores que estoy tan acostumbrado a usar en un ordenador.
El propio hecho que hayan empezado sacando un iPad que no contaba con cámara, cuando el chasis del dispositivo tenía incluso el hueco para colocarla, demuestra que para la empresa de la manzana es muy importante sangrar a sus clientes. Imagino que sus clientes a los que gustase el iPad 1 ahora se comprarán también el iPad 2, para cubrir esa importante carencia. Afortunadamente no soy uno de ellos.
Pero lo que menos me gusta es la filosofía de su App Store. Después de trabajar un poco con la máquina, parece desagradable que los programas que vienen con el iPad sean tan limitados. No me refiero a la famosa incompatibilidad con Flash del iPad, que tampoco me gusta, sino a algo mucho más básico. Parece que han decidido sesgar las funcionalidades del dispositivo, para limitar sus capacidades y que tengas que hacerte con aplicaciones en el App Store. Para cada cosa que harías en un par de clics en un ordenador normal tienes que instalar una aplicación distinta. Subir fotos a Facebook, subir vídeos, ver un PDF en condiciones, guardar el PDF para verlo offline, crear álbumes de fotos, conectar el iPad con el PC sin el cable, etc.
Claro que muchas de esas aplicaciones las vas a tener que pagar y las que son gratis generalmente están limitadas para que tengas que hacerte con la versión de pago. No es que piense que el software tiene siempre que ser gratis, pero hay muchas cosas que estamos acostumbrados a hacer en Internet, o con el sistema operativo, para las que nunca hemos necesitado pagar en un PC. Sinceramente, no me siento cómodo si me hacen desembolsar por programas chorra, en un dispositivo del que voy a sacar mucho menos partido que en un PC, siendo además que en el ordenador son gratis o forman parte del sistema operativo.
Sin salirnos del tema, os comento que hay cosas que dejan de desear, como su receptor wireless. No consigo conectarme a Internet desde algunos sitios donde sí puedo con mi ordenador portátil. La cámara de fotos es realmente mala. La definición está bien, pero la calidad de la lente y por tanto de la imagen que se obtiene es pobre. En condiciones de poca luz, como interiores aunque sea de día, todavía empeora. Por cierto, me resulta realmente incómodo hacer fotos o vídeos con el iPad. Pareces el tonto del pueblo queriendo hacer una foto con un cacharro tan grande. Algo parecido a cuando tienes que arrimar la oreja para hablar por Skype, ya que el volumen del sonido es muy bajo y en entornos ruidosos casi no se puede escuchar.
Y hablando de todo un poco, el segundo día que la utilicé la tuve que reiniciar porque la pantalla se había bloqueado y no detectaba cuando la quería usar de pie o tumbada. Menos mal que en el manual de instrucciones dan ese "truco", que me recuerda a varios chistes sobre el Windows.
Hay otros detalles que no acabo de compartir con otros usuarios del iPad que me hablaron bien del producto. La ergonomía no la encuentro tan favorable. Si la tienes que usar de pie durante un rato acaba por pesar y se hace todavía más difícil escribir en el teclado virtual. Quizás el iPhone al ser más pequeño tenga más sentido como dispositivo de movilidad. Además, la pantalla se me hace demasiado grande para llevarla contigo a todas partes y demasiado pequeña para disfrutar del visionado de una película. Lo que sí me gusta es la calidad de la pantalla, que aunque tenga una definición pequeña en píxeles, se ven las cosas muy bien.
He podido utilizar también esta semana el Galaxy Tab, de Samsung y, aunque he conocido a varias personas que hablan mal del sistema Android de Google, yo he encontrado su uso más sencillo. Muchas de las cosas que en el iPad tienes que hacer con aplicaciones de pago en Android las puedes hacer con el propio sistema operativo o me han resultado más sencillas de realizar desde allí. Me gusta mucho más la pantalla de 7 pulgadas que la de 10 y bueno, poder jugar a Angry Birds sin tener que pagar (por poner un ejemplo) se agradece. De todos modos, no quería entrar a compar iOS con Android, pues no tengo una opinión suficientemente formada como para poder decir si es mejor uno o el otro.
Sin embargo, aparte de las tareas de desarrollo y pensando en un usuario normal, pienso que el iPad es un buen dispositivo si está destinado al ocio y las comunicaciones, sobre todo en movilidad. Hay cosas donde el iPad puede ser útil y agradable, como hacer videoconferencias, consultar mapas o jugar a juegos simples para entretenerse en un viaje.
A veces el iPad me resulta más parecido a una PlayStation portátil, capaz de correr aplicaciones, que a una herramienta de productividad, que era lo que yo esperaba. Resulta excelente para un viaje largo de avión, donde el ordenador portátil a veces es demasiado grande para el espacio que tenemos en la clase turista. Algún día llegué a pensar en comprar una Nintendo DS para esos viajes de avión, pero el dispositivo de Apple me ha ahorrado esa inversión. Siguiendo ese razonamiento, pienso que tiene más capacidad de comer cuota de mercado entre los usuarios de consolas de videojuegos portátiles, que entre los usuarios como yo, que necesitan un ordenador para hacer cierto tipo de tareas.
Como digo, no veo al iPad como un dispositivo que me pueda ayudar en la productividad en otras de las áreas profesionales que desempeño. Si el iPad tuviera un sistema operativo OS X (como el de los Mac portátiles o sobremesa), o un Windows, pienso que le podría sacar mucho más partido. En mis viajes voy a tener que seguir llevando el portátil, para poder realizar tareas de mantenimiento de los sitios donde trabajo, algo que hacer con un sistema iOS me parece imposible. Llevar además el iPad significa implica un poco más de peso en mi bolsa de viaje y objetivamente, no hay nada que haga éste que no pueda hacer un smartphone.
Reconozco que superficialmente es un dispositivo muy agradable de manejar, gracias a su suavidad, que parece que te acaricia cuando lo manejas, la calidad de la imagen, pero sobre todo a la pantalla táctil. Pienso que es útil para llevarlo de viaje, pero creo que su sitio será más la sala de TV, para conectarme a Internet mientras estoy viendo algún programa, o hacer videoconferencias con la familia desde allí, a través del Skype. No sé si para eso habrá merecido la pena la inversión. Quizás mi mujer, que tuvo un iPod de los primeros, pueda apreciar un poco más la evolución de los dispositivos de Apple. Seguramente mi hija cuando crezca lo adorará, pero a mi no me han convencido que lo necesite.
Ahora que busco por "decepción iPad" en Google veo que no soy el primero que piensa esto, pero me encantó ofreceros mis argumentos. Como todo en la vida, hasta que no lo pruebas en tus carnes, no lo aprendes. Por eso no me arrepiento de ser uno de los decepcionados.
Social: El iPad me está ayudando a utilizar más y mejor las redes sociales. A estar conectado a Twitter, Facebook (Google+, que es tan nuevo, aun no consigo encontrar el modo de aprovecharlo desde el iPad, puesto que el sitio web de Google+ funciona solo a medias y no existen aplicaciones nativas para usarlo. La versión "mobile" además es bastante feilla). Existen aplicaciones como Flipboard que me encantan.
Mientras tomo mi café: Mi Windows tarda varios minutos en arrancar... y he tomado la costumbre de dejarlo encender con calma y utilizar el iPad mientras tanto. Hoy ya tengo la costumbre de ir directamente al iPad mientras tomo mi café por la mañana.
Juegos: Es excelente como consola de juegos. No me cabe duda que las Playstation o Nintendo portátiles van a perder muchos clientes por culpa de los tablets. Aun no he comprado ningún juego, pero tengo decenas de ellos instalados gratuitamente, unos mejores que otros. Como parte negativa queda la adictividad extrema de algunos juegos, que te hacen perder muchas horas. ;)
Usabilidad: Después de un tiempo he de decir que no me parece tan doloroso usar el teclado del iPad. Desactivado el corrector ortográfico funciona mejor. Pero claro que no se me ocurriría escribir un artículo en el iPad, si no hay ninguna otra posibilidad.
No me reconcilio con la cámara, ni con el Pu.. iTunes, ni con los sitios web que no funcionan por diversos motivos, ni con el App Store (que ya me ha cobrado algo en mi tarjeta por error, mío o suyo, da igual, el caso es que me han facturado por un producto que no hubiese pagado conscientemente). Pero bueno, igual que no le pido peras al limonero, tampoco he aprendido a no pedir al iPad hacer las tareas para las que necesitas un ordenador.
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