Si bien es cierto que el color es un arma de comunicación, también lo es que podemos prescindir de él. Hay periódicos, películas, libros, fotografías y hasta páginas web en blanco y negro que cumplen sobradamente su objetivo y que incluso pueden ser estéticamente impactantes.

El color es subjetivo: cada persona, dependiendo de sus rasgos culturales o sociales, su estado de ánimo u otras circunstancias personales, lo va a interpretar de manera distinta. De hecho, el pigmento ni siquiera es una propiedad intrínseca de un objeto. Desde este punto de vista (nunca mejor dicho), el color no existe y es sólo la forma que nuestra retina (y cerebro) tiene de percibir las cosas, dependiendo de la longitud de onda de la luz reflejada. En realidad, yo me alegro de que así sea porque para ser algo inexistente, coloreado queda el mundo bastante chulo, ¿no crees?
Los ordenadores actuales disponen de una paleta de más de dieciséis millones de colores. Demasiadas opciones. Son tantos que ni siquiera las mujeres han sido capaces de ponerles nombres a todos. Pero no te preocupes, la mayoría son indistinguibles para la vista y además, cómo se represente un color en la pantalla va a depender de qué modelo de computadora, tarjeta gráfica o pantalla tengas, de qué sistema operativo y navegador estés usando o de cómo hayas calibrado tu monitor. Este aspecto es de gran importancia cuando se diseñan páginas web corporativas, ya que tu cliente puede que se ponga un poco tiquismiquis a la hora de representar un color determinado, coincidente con un código Pantone de su libro de estilo corporativo. Si bien en un folleto impreso podemos reproducir una tonalidad con bastante precisión, al trabajar para un medio digital, tendremos que conformarnos con aproximaciones.
En esta página puedes testar cómo de bueno eres diferenciando los matices cromáticos.
El sistema que utiliza nuestro hardware para recrear los colores se llama RGB, acrónimo anglosajón que toma el nombre de los colores a partir de los cuales derivan todos los demás: rojo, verde y azul (Red, Green, Blue). El RGB tiene una gama cromática más amplia que la utilizada habitualmente para impresión, llamada cuatricromía (CMYK) y que se basa en cuatro planchas que se superponen. Cada color RGB tiene una nomenclatura hexadecimal en el código HTML. Por ejemplo, el azul se representa como #0000FF.
En los últimos diez años, la tecnología ha dado enormes pasos en materia óptica, y tanto las tabletas como los dispositivos móviles de última generación, disponen de soporte con mayor profundidad de color que los antiguos monitores mamotreto que utilizábamos hasta hace bien poco para nuestros equipos de sobremesa. Esto quiere decir, por si te lo estabas preguntando, que hoy por hoy puedes pasar olímpicamente de la estridente paleta Web-Safe para tus diseños en la Web.
El color, en su más amplia acepción, tiene tres dimensiones básicas:
La web www.colormatters.com realizó una encuesta a escala mundial entre más de 130.000 sujetos para determinar qué efectos producen los colores en la gente. He aquí algunos de sus resultados:
Para un acercamiento más científico a la teoría del color, podemos echar mano de la rueda del color. También es un punto de partida útil para saber cómo se relacionan entre sí a la hora de realizar nuestros diseños. En la rueda se disponen los colores del espectro y se unen el rojo y el violeta de los extremos, formando un círculo.
La rueda muestra los colores complementarios enfrentados, de modo que cada color tiene a su "negativo" en el lugar opuesto. He aquí una versión esquemática. Los colores primarios están representados un poco más grandes (puede que ya te hayas dado cuenta de que en el modelo RGB, se utiliza como primario el verde en lugar del amarillo) y los terciarios un poco más pequeños.

| Muy interesante Por: sergina | 14/8/2012
|