Pero hay, sin embargo, algunas alternativas que parecen correctas. ¿Qué tal si ilustramos nosotros mismos unas páginas que, en otros aspectos, siempre retocamos y corregimos hasta la extenuación? Si los textos que empleamos son de nuestra propia cosecha, y la selección de colores fruto de nuestra percepción cromática, ¿por qué recurrir a las obras de otros para reflejar nuestras ideas?
Y la opción más obvia es, de hecho, la madre de todas las opciones: el dibujo vectorial. Está muy de moda. Vemos vistosas y bien definidas ilustraciones en las mejores páginas; hacen atractivos sitios que también son indiscutiblemente efectivos. Agradables al ojo y sensibles a nuestra impaciencia. Tienen imágenes que, además de bonitas, hacen de la navegación un proceso muchísimo más intuitivo. No obstante, nos preguntamos: ¿qué hay del tiempo de descarga? Y esta es otra de las ventajas del trazado vectorial: grandes bloques de color sólido que, ya comprimidos, conservan la forma con un peso final altamente asequible.
Una vez que tenemos la idea más o menos firme de que el dibujo vectorial es una alternativa inteligente y eficaz, buscamos el programa con que trabajar. Aunque no hay que molerse la cabeza para encontrarlo: todos dicen que Adobe Illustrator es el mejor. ¿Para qué más? Para pagar menos. Seamos sinceros: su precio es prohibitivo para muchos, y a menos que tu afición y tus finanzas corran a tu favor y sean abultadas como montañas, mejor buscar algo más en la superficie (además, es posible que nuestros ordenadores no den de sí lo suficiente; la RAM es un mal demonio.) [Este argumento, por otra parte, no es válido para profesionales, que deben optimizar sus herramientas; las licencias de los aficionados son un poco más amplias, aunque no demasiado si se confía en hacer las cosas bien.]
Las perspectivas sobre Corel Draw son casi tan excitantes como las de la aplicación pareja de Adobe, pero muchos de sus inconvenientes también son comunes.
¿Hay algo más en la superficie del mundo? Buscamos un programa eficiente y que sea capaz de hacer muchísimas cosas (a poder ser, tantas como nuestra imaginación logre generar). Queremos que sea razonablemente barato, y que sus virtudes superen ampliamente sus defectos.
Existen algunas alternativas, desde luego. Corel Xara suena a sabroso pastel, y hay otros que suelen difundirse por la red mundial... pero, ¿qué podemos decir de Zoner Draw?
Para empezar, que es un programa barato (algo más de 60 euros). En segundo lugar que, sin ser el mejor, es bueno. Un tercer punto a tener en cuenta es que requiere cierta pericia. Funciona a base de tablas y solapas que deben cambiarse una y otra vez para acceder a sus enormes posibilidades.
1.Pero desguacemos la pieza... No es un programa exclusivo para diseño de imágenes web; de hecho, sus bazas están enfocadas a la impresión. Más adelante nombraré sus peores defectos en este sentido. Tarjetas de presentación, felicitaciones, y en general lo que podemos llamar material de oficina, son hasta el momento su destino preferente.
La interfaz de la aplicación es muy directa y dudosamente se podría optimizar más. Sin embargo, conviene conocer otros programas de dibujo vectorial y de creación de ilustraciones o retoque fotográfico mediante capas (a estas alturas, cualquiera) para no convertir el trabajo en un engorro infumable. Si es así, las complicaciones se reducen considerablemente.
Sin duda, lo mejor del programa es el minucioso control que el autor disfruta sobre casi todos los elementos. Las herramientas básicas tan solo lo son en apariencia: sus posibilidades son muy diversas. Para comenzar, el ilustrador posee varias formas elementales fácilmente configurables: círculos, elipses, y cualquiera otra de carácter general, así como estrellas de diversos tipos. Asimismo, el control de colores es muy avanzado. Permite personalizar degradados y transparencias mediante un método visual y porcentual bien conocido. También ofrece la posibilidad de distribuir objetos automáticamente, siguiendo parámetros muy útiles, así como agregar sombras y modificar tamaño, posición y perspectiva mediante porcentajes respecto a un punto que decide el usuario marcando una casilla.
Estas son muchas de sus ventajas. Existen, sin embargo, serios obstáculos para considerar este programa como óptimo en el desarrollo web (aunque el pack incluye Zoner Gif Animator 4, destinado a construir imágenes dinámicas). En primer lugar, la exportación (a muchos tipos de archivos; entre ellos, Adobe Illustrator, y naturalmente a .jpg, .gif y .png); aunque aporta información en cada momento acerca del peso del archivo, cambiando estos datos respecto a las variables que el autor introduce -como por ejemplo el número de colores-, no ofrece una vista previa, lo cual concluye en un molesto intercambio de programas para editar por una parte, y visualizar resultados por otra. Otro de sus peores defectos, que según el fabricante se corregirá en el futuro, es su incapacidad para exportar al famosísimo formato flash de Macromedia, y al muy excitante .svg, los gráficos escalables vectoriales del consorcio de las tres uves dobles (www.w3org/svg); para un programa de dibujo vectorial este es un pecado imperdonable. Especialmente molesto resulta, de cualquier forma, su ineficaz exportación a documentos portables de Adobe (.pdf). Como ejemplo valga una página de tamaño A4 con sólo texto: el peso final del archivo será de unos 100 kilos, un verdadero despropósito comparado con los 3 kilos aproximados que lograría cualquier otro programa.
Finalmente conviene decir que la mejor idea es siempre bajar la versión de prueba y, si satisface las expectativas, comprar la aplicación. No obstante, para este caso existe también una versión gratuita y sin limitaciones, Zoner Draw 3, cuyas capacidades han sido ampliamente superadas por ediciones posteriores, y para el que este artículo de opinión no es del todo válido.