Desde los mas humildes principios en los que pioneros de este medio se embarcaron en el diseño de sitios, en muchos casos empujados únicamente por un afán divulgador y un espíritu desinteresado, la Red se ha convertido en la plataforma preferida para llevar a cabo todo tipo de negocios. Unas veces dando lugar a ideas millonarias, otras veces llevando a la bancarrota a empresas sin proyectos consistentes o sujetas a las propias fluctuaciones de este vertiginoso mercado.
Efectivamente, estos primeros años de vida del Web para el gran público se han caracterizado por una gran volatilidad y una enorme especulación. Muchos analistas han fallado en sus predicciones y numerosas ideas de marketing innovadoras y originales se han estampado contra un muro de piedra.
Arrastrados por una nueva fiebre del oro, multitud de empresas se han aventurado en este mundo de nuevas tecnologías esperando poder contar con una plaza privilegiada en un mercado virgen. El resultado: una saturación que ha conducido a la desaparición de muchos modelos insostenibles.
De este modo, el modelo más ampliamente adoptado por las punto com, basado en la comercialización de los espacios publicitarios, ha asistido en el transcurso de este año a una crisis para muchos insalvable. Muchas han sido las empresas que han quebrado y muchos los despidos masivos a nivel mundial. Al mismo tiempo que los anunciantes ralentizan su labor promotora a la espera de mejores tiempos en los que invertir en publicidad, los sitios dispuestos a mostrarla se multiplican. El resultado de estas tendencias es obvio: el precio de esta publicidad baja constante e implacablemente.
En este escenario, quizás descrito de una manera un tanto apocalíptica (o demasiado realista), es donde la capacidad de adaptación puede constituir el único medio de supervivencia. Supervivencia que pasa por replantear el modelo de negocio para la mayor parte de los sitios basados en la publicidad.
Las soluciones que están siendo adoptadas pasan en muchos casos por el cobro de servicios prestados gratuitamente con anterioridad, la creación de servicios alternativos que impliquen la obtención de ingresos directos y no por medio de la publicidad generada en sus páginas o la aproximación a un comercio electrónico todavía incipiente y reticente pero con una trayectoria más positiva.
En cualquier caso, algo resulta evidente de todo esto: Para que el Web funcione y ofrezca lo que los internautas buscan puede que resulte necesario una reestructuración de su planteamiento económico. El aura de gratuidad que envuelve a multitud de sitios ha de evolucionar poco a poco hacia soluciones suficientemente rentables para proporcionar un servicio de calidad que satisfaga a los usuarios y que permita la subsistencia de las empresas que los mantienen. Algo duro de asumir y que nos aleja un poco más de la utopía de una Internet libre y gratis.
Si bien esta posibilidad de cobro por información se perfila como una probable solución para muchas empresas, los internautas en general no están dispuestos a renunciar a la gratuidad de la Red. Según un estudio realizado por la empresa francesa Sofres (http://www.sofres.com) en Septiembre, tan sólo un 12% de los usuarios de este país estarían dispuestos a pagar una suscripción que les permita acceder a las informaciones hasta ahora gratuitas para ellos.
¿El futuro? Imposible de adivinar si bien algo queda patente y es que los proyectos de negocios en línea no están tan alejados de los negocios tradicionales y que las leyes inventadas y aleatorias que regían el mercado en sus inicios dan paso a visiones mas tradicionales y probablemente más estables.
Mucho nos depara este año 2002. Sin duda nos queda por asistir a muchos triunfos y fracasos. Algo queda no obstante claro en el espíritu de muchos: las cosas no son tan fáciles como se pensaba en un principio y el oro resulta difícil de encontrar. Hay que trabajar duro y adaptarse a un entorno en constante evolución.
Nuestros mejores deseos de prosperidad y suerte para este nuevo año.