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18/7/03 - Internet es joven y, en consecuencia, no resulta
difícil echar una mirada atrás y ver qué forma tuvo en sus
comienzos, en aquella época en que, por ejemplo, Netscape
tenía la hegemonía de los navegadores y no estaba amenazada
de muerte, como ocurriría en un futuro inminente, por una
empresa que en aquel entonces ni siquiera confiaba en el
desarrollo potencial de la Red; Microsoft demostró en
aquella época una completa falta de perspectiva a corto
plazo, desmintiendo de esta forma tan flagrante que su
señorío financiero sea producto del talento intuitivo de
Bill Gates.
Desde luego que las cosas han cambiado muchísimo desde
aquellos primeros años noventa. Si ayer el código html y
poco más confería sentido a las páginas web, hoy incluso el
sitio más sencillo suele recurrir a lenguajes específicos y
algunas capacidades multimedia. Y es que actualmente no
basta con tener un navegador ubicado en el ordenador;
también se debe instalar un gran número de plug-ins que,
por cierto, tienden a multiplicarse con el tiempo, aun
cuando muchos de ellos centralizan funciones de terceros:
por ejemplo, QuickTime o RealOne interpretan los archivos
Macromedia Flash. Hasta tal punto es necesario disponer de
estos programas adicionales, que algunos navegadores, como
Netscape, automatizan su instalación en el proceso de
instalación general de la aplicación. Sin ir más lejos,
Java -desterrado de Windows-, Flash y Winamp vienen de
serie.
Pero, ¿podemos vivir sin plug-ins? No es una buena
idea. El futuro de Internet es multimedia y necesitamos
soporte para los nuevos medios que se ponen a nuestro
alcance. Los estándares de uso son varios. Para música, el
éxito del formato mp3 ha sido descomunal, y en realidad
cualquier programa de reproducción musical, e incluso
visual, lo soporta. No así mpg, desbordado por los tres
grandes reyes de la multimedia visual en Internet. Mov, de
QuickTime; rm/ram y distintas extensiones de Real; y
wmv/asf y otras extensiones de Windows Media Player,
basados todos ellos en tecnologías de flujo, lo cual
implica una visión más o menos estable en tiempo real a
través del web. En otro sentido también es destacable el
formato PDF de Adobe, posiblemente el segundo tipo de
archivo para documentos escritos (aunque no exclusivamente)
más difundido tras los textos insertados en el propio html.
Más innovador en estos tiempos de reducido ancho de banda
-la media parece estabilizada en los 56k/s- son los
formatos vectoriales, que logran un enorme grado de
interactividad con el usuario, eficiencia dinámica e ínfimo
peso final; Flash corona la cima del éxito en este
segmento, logrando que incluso sus competidores más
feroces, como Adobe, lo incluyan como opción de exportación
en sus aplaudidas aplicaciones gráficas. Pero es, en todo
caso, un tipo de archivo comercial, sujeto a derechos de
autor; frente a esto existe la posibilidad de los gráficos
SVG, bastante menos fabulosos pero toda una promesa para el
futuro a medio plazo (a largo plazo podemos confiar en que,
con la difusión del cable y adsl, se impongan medios de
gran capacidad dramática y funcional como por ejemplo los
entornos 3D reales; y es posible que Adobe Atmosphere tenga
mucho que decir a este respecto).
Resulta curioso, cuanto menos, citar la lista de los
conectores más usuales. Estas pocas empresas prácticamente
monopolizan el mercado de la multimedia en Internet, y sin
embargo, sólo falta echar un vistazo a una página de medios
para descubrir la cantidad de extensiones y visores
existentes. ¿Quién conoce Viewpoint? Quizás los usuarios de
Netscape cuando se detienen a leer la página “about” de su
navegador, y algún accidentado naufrago. Hace poco, de
hecho, yo mismo descubrí un nuevo formato tridimensional de
bajo peso, bien integrado con otras tecnologías como los
próceres Flash y QuickTime; y el hecho es que parece
prometer. Se llama Axel -.asx- y lo fabrica MindAvenue.com.
En las páginas de exposición de su sitio web se muestran
algunos ejemplos divertidos que incluyen interactividad.
Un modo de centralizar la búsqueda de nuevos formatos
multimedia tan válido como cualquier otro es echar un
vistazo al sitio de Netscape habilitado para tal efecto. Y, aunque
hace aproximadamente un año que había visto cierta
referencia a Alambik, no ha sido hasta ahora que he
dedicado un poco de tiempo a leer sobre él. El resultado,
una enorme sorpresa. Basado en scripts, posee unas
posibilidades de dinamismo, interactividad con el usuario e
integración con contenidos de flujo y archivos
audiovisuales realmente llamativos. Hacía mucho tiempo que
un software, o en general un tipo de documento, no me
llamaba tanto la atención. El peso es minúsculo y permite
hacer películas complejas, con movimientos tridimensionales
-existen plug-ins gratuitos para 3D-Max que exportan a este
formato-, banda sonora sincronizada e interacción real con
el usuario -no se trata ya tan sólo de un espectador
pasivo-. Sin embargo, a día de hoy no es un tipo muy
popular y, de hecho, el buscador Google apenas devuelve
unos pocos resultados para Alambik; más suerte e
información hay, en todo caso, en idioma inglés. Es en
definitiva un formato con mucho futuro -contando con que
las grandes corporaciones le permitan respirar-, en la
misma medida en que Future Splash tenía un gran futuro, y
se realizó gracias a su conversión en Flash, una vez que
Macromedia compró la empresa original. Más información en
Alambik.com y demostraciones -requiere plug-in, claro- en
The-demo.com. Sin duda que merece la pena. Asimismo existe
un editor gratuito y versiones más complejas con precios
especiales para estudiantes y en general miembros del
colectivo educacional.
En fin, parece evidente no se trata de falta de
ingenio de los fabricantes, enfebrecidos como están por
hacerse un hueco en el fiero mercado de Internet.
De cualquier forma, la cuestión estriba en que la Red
del futuro es cada vez más dinámica y participativa... y
conviene subirse al carro cuanto antes, aunque sea a costa
de incrementar la potencia de nuestros ordenadores una,
otra, y otra vez. Ni Microsoft, experto mundial reconocido
en estas artes de someter la computadora de sus usuarios,
lo habría hecho mejor.
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