En concreto señalan desde CSO que Linux contiene código “robado” al sistema operativo Unix, que no está publicado como código abierto y cuya propiedad intelectual les pertenece.
Este ataque al sistema Linux se engloba dentro de las anunciadas acciones que, tal como declararon hace meses, iban a tomar en contra del sistema operativo abierto. Acciones que ya están subiendo sus ventas de sistemas Unix, aunque no se han probado en absoluto todavía.
Por su parte, Linux se defiende confirmando la existencia de un seguimiento exhaustivo del desarrollo del kernel del S.O., llevado a cabo desde el primer momento de la creación del sistema, a partir del cual se podría llegar a descubrir en qué momento fueron incluidos dichos códigos incluidos sin permiso, si es que existen.
Microsoft también está detrás
No es de extrañar que Microsoft, la compañía que más se vería beneficiada en caso de colocar al sistema Linux fuera de la legalidad, esté también detrás de esta cruzada contra el sistema abierto.
Microsoft está ayudando a CSO en los litigios contra Linux y además ahora ha adquirido los derechos del Unix de dicha compañia. Esta acción seguiría la estrategia de asegurarse un claro triunfo en el caso de que CSO consiga eliminar a su rival, ya que, aparte de los derechos de Windows, tendría los derechos de Unix, un posible competidor en el mundo de los servidores empresariales.