Queríamos comentar una curiosidad que puede resultar interesante para todos aquellos emprendedores, que les gusta saber de nuevas vías de negocio y de casos de éxito obtenidos con pocos recursos económicos. Se trata de un joven que ha conseguido ganar más de 250.000 dólares en 2 meses vendiendo un juego, a través de AppStore, para el iPhone o iPod Touch. El juego en si se llama Trism y es de esos tipo puzzle, por lo visto, bastante adictivo. El precio del mismo ronda los 4 euros o 5 dólares.
El nombre de este afortunado desarrollador es Steve Demeter y a raíz del éxito del juego ha dejado su trabajo para dedicarse por completo al desarrollo de aplicaciones para dispositivos Apple. Además, ha contratado a varias personas para hacer su propio estudio de desarrollo de juegos y aplicaciones.
Queda claro que con las nuevas tecnologías surgen nichos de mercado tan interesantes como lucrativos y la App Store puede ser interesante para dirigirse a un grupo de usuarios de nivel adquisitivo alto que no les importa gastar dinero para obtener software de interés para sus terminales Apple. Además, lo bueno en este caso es que se pueden aprovechar con unos recursos relativamente asequibles, como lo ha hecho Steve Demeter que invirtió 5.000 dólares para el desarrollo inicial de su juego.
Viene al caso el reciente lanzamiento al mercado del terminal inteligente de Google, que funciona con Android, que tendrá su propia zona de descarga de aplicaciones. En el caso del teléfono de Google, todas las descargas de programas o juegos serán gratuitas. Está claro que de cara al usuario es mucho más interesante contar con software gratuito, pero claro que los desarrolladores que se animen a gastar su tiempo para crear los programas lo van a tener más difícil para rentabilizar sus esfuerzos. No obstante, no cabe duda que habrá modelos de negocio distintos para obtener provecho económico del desarrollo para el terminal de Google, pero cuando le preguntan a Steve Demeter sobre si piensa desarrollar para esta plataforma, ironiza para expresar que ni se le ocurriría hacerlo.