12/08/2011 - Tras lo sucedido a principio de año con las protestas en Tunez, Egipto o más recientemente en Siria o incluso los últimos actos en Reino Unido y Chile, se ha demostrado el poder de las redes sociales como una herramienta de comunicación capaz de provocar incertidumbre a los gobiernos de los distintos países.
Recientemente hemos conocido como potencias mundiales emergentes o ya consolidadas como Estados Unidos, Reino Unido o la India reconocen abiertamente el desarrollo de programas que de alguna manera monitorizan redes sociales y demás plataformas susceptibles de provocar algún tipo de amenaza.
En este sentido la Policía de Nueva York acaba de crear un departamento que de forma especifica se dedique a vigilar plataformas sociales en Internet para prevenir la concentración de gente que pueda derivar en actos de desorden.
India ha pedido a los proveedores de servicios de telecomunicaciones que garanticen un control eficaz de espacios como Twitter y Facebook responsabilizándoles de cualquier acto que se lleve a cabo a partir de estos.
Reino Unido por su parte, ha anunciado recientemente que estudia suspender cuando lo considere oportuno, el acceso a servicios de Internet, como Twitter o Facebook.
Pese a los objetivos oficiales, los programas que desarrollan herramientas de control sobre plataformas como Twitter o Facebook, ponen en riesgo los derechos de una inmensa mayoría de usuarios, no solo por las medidas tomadas sino por una posible escalada de nuevas herramientas que lleven a crear un estado de control en Internet.
El reconocimiento de la monitorización de redes sociales y otras plataformas de Internet por países como Estados Unidos o Reino Unido puede servir de ejemplo para que el resto de países instaure una nueva etapa de control y limitación de derechos en favor de la seguridad, argumento usado desde hace tiempo por países como China Cuba o Irán para la limitación de libertades.